En este efecto, el mago materializa luces de color azul en la punta de sus dedos y, con aparente facilidad, los deposita en el interior de una bolsa de papel. Una vez la bolsa está llena de luces, estas comienzan a desvanecerse una a una bajo el control absoluto del mago. Se trata de una rutina altamente visual, ideal para magia de salón y espectáculos de escenario, que cautiva al público desde el primer instante.